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Libro: Discute menos, habla más

DISCUTE MENOS, HABLA MÁS

El poder de una nueva conversación

Jefferson Fisher

Quiero compartir con los lectores las tres reglas que he creado para mejor la conexión para una buena comunicación:

  • Dilo con control
  • Dilo con confianza
  • Dilo para conectar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu objetivo nunca es ganar, se trate de una discusión, un debate acalorado o una fricción leve en una conversación. Tu objetivo es desenredar. Comienza por los cabos sueltos hasta que lleguemos al meollo del asunto. Allí será donde encontrarás el nudo. Deshacer nudos lleva tiempo, requiere emoción y esfuerzo. Eso es lo que representa el conflicto en la comunicación: una lucha.

La persona que ves no es la persona con la que estás hablando . Cada persona tiene una superficie y un fondo. A menudo, las emociones que oyes en lavo de una persona no son deseos de discrepar, sino de conectar.

No aceptes la mentira de que necesitas ganar una discusión. Cuando lo que buscas es ganar tiendes a perder mucho más, como la confianza o el respeto de la otra persona.

El conflicto puede ser un catalizador de cambios positivos en tu vida. Para aprovecharlo, debes tener la voluntad de conectar con la persona que tienes enfrente. Si conviertes los conflictos en conexiones, sentarás las bases de una vida más gratificante y llena de sentido.

La transmisión aporta información, pero la conexión le insufla vida.

1. Dilo con control

En toda discusión hay una fase de ignición y una fase de enfriamiento. La fase de ignición da lugar a la reacción de lucha o de huida, que puede llevarte a decirle algo hiriente a tu interlocutor o a marcharte de la habitación. La fade de enfriamiento empieza cuando baja la temperatura del conflicto, lo que puede ocurrir cuando se alcanza un entendimiento o se ha puesto distancia con la otra persona.

Hay tres herramientas para tomar más control sw tu comunicación:
– La respiración conversacional: lenta y controlada te aporta el beneficio de mantener la mente clara durante el discurso. Comienza con una inhalación por la nariz, luego una segunda más intensa y breve y después una exhalación larga. Mantén una respiración rítmica.

  • Un escaneo rápido de tu estado físico y mental te ayuda a liberar tensión y a mantenerte en calma y centrado. Comienza con una respiración conversacional , cierra los los y descubre en qué parte de tu cuerpo se está escondiendo el estrés, luego identifica lo que estás sintiendo.
  • Una frase recordatorio: te estimula para que adoptes una actitud que aumenta la sensación de control que tienes sobre tus reacciones. Crea una frase breve que empiece por un verbo ten imperativo (te impulsará a actuar).

Cada una de ellas te ayudará mantener el control en el conflicto al impedir que entres en la fase de ignición .

El silencio es la ausencia de sonido, pero no es la ausencia de comunicación. El silencio es la herramienta más efectiva que tienes a tu disposición para solucionar problemas de comunicación. Las palabras usadas tras un silencio deliberado tiene más efecto.

Una pausa bien medida te otorga el poder del tiempo: tiempo para reflexionar, reconsiderar y regular.

2. Dilo con confianza

La autoconfianza en una emoción, no algo que puedas invocar, y se construye siendo asertivo.

Ser asertivo es la confianza en movimiento. La asertividad se halla en el modo en que dices cosas y te apoyas en tus palabras. La asertividad la puedes practicas de 10 formas:

  • Todas las palabras importan
  • Demuéstratelo
  • Expresa tustecesidades sin complejos
  • Habla cuando importe
  • Di menos
  • Elimina los rellenos verbales
  • Nunca te minusvalores
  • Elimina los excesos
  • Cuando dudes, remítete a la experiencia
  • Di “Tengo plena confianza…”

Mantenerte firme y no dejarte avasallar es autocuidado. Cuando te enfrentas a una persona difícil no tienes que seguirle el juego. Niégate a que las disculpas falsas, las interrupciones repetidas y la necesidad de confrontación socaven tu confianza. Si te mantienes firme, utilizas una voz asertiva y no le das a la otra persona el chute de dopamina que está buscando (usando estrategias que retrasen tu respuesta, realizar una pausa larga, repetir lentamente sus palabras o hacerle una pregunta sobre sus intenciones), serás capaz de mantenerte en tu sitio y salir airoso.

Antes de que las cosas vayan demasiado lejos, aplica un rápido filtro de “¿merece la pena?”. Pregúntate “¿Es necesario que coincidamos en esto?”.

NO es una frase completa. Superarás el miedo a decir no si aprendes a aceptar las consecuencias. Tus acciones y elecciones definen el límite que trazas en torno a las cosas que valoras

3. Dilo para conectar

Cuantas más cuestiones se aborden en una conversación menos probabilidades hay de que se productiva o de que se pueda resolver algo .

Para conectar con una persona debes establecer el marco de un propósito y no salirte de él. Cuando enmarcas una conversación reduces las probabilidades de que se den malentendidos y aumentas la posibilidad de alcanzar tus objetivos de conexión.

La disonancia cognitiva es la sensación desagradable que sientes cuando la nueva información que recibes choca con tus creencias (por ello las personas tienden a seguir la información de los que piensan como ellos).

Ponerse a la defensiva es el modo más rápido de romper la conexión entre la otra persona y tú, un indicador claro de que están entrando en la fase de ignición.

El mejor momento para eliminar la dificultad de una conversación difícil es antes incluso de que empiece. Cuando necesites hablar sobre un tema difícil o delicado reserva un momento exclusivamente para mantener esa conversación y asegúrate de que no habrá distracciones. Sé directo, no uses frases de rodeo. Ser directo no solo es amable, sino que además mantiene tu credibilidad

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