UN REGALO DE LOS DIOSES
Neurociencia de la lectura.
Nazareth Castellanos y Antonio Basanta
QLas tipologías lectoras son infinitas. No es lo mismo leer poesía que leer ensayo; no es lo mismo leer un informe que un texto de ficción; ni leer reposadamente que hacerlo movidos por la urgencia, ni se lee igual por placer que por obligación, como tampoco es lo mismo leer en papel que en pantalla.
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para reorganizarse y adquirir nuevos configuraciones y ,por tanto, funciones.
No hay nada más enriquecedor que una lectura en la que se respetan las pautas, la correcta entonación, los ritmos, los acentos, los silencios (sin silencios no hay música, solo ruido).
De entre todos los sonidos que percibe el feto la voz materna desempeña un papel especial. Más bien su prosodia, es decir, la entonación, el volumen, el ritmo, las pausas y la modulación de la voz de la madre.. La madre y el feto se comunican por la música de la voz.
Al leer enriquecemos nuestro lenguaje, y eso nos permite matizar, comunicar, expresar y nombrar, y usado con buenos fines, nos hace mejores humanos. Al principio y al final fue la palabra.
Todos conocemos el efecto placebo: pensar que algo nos va a venir bienios predispone a sentirnos mejor. El efecto nocebo sugiere que la creencia negativa sobre algo nos predispone a sus malas consecuencias.
Mito Cadmo y Harmonía:
Cadmo es un príncipe tebano, quien feliz y resplandeciente viaja en busca de su novia , Harmonía, para celebrar con ella los esponsales. Cuando llega a Samotracia todo está preparado para la boda Harmonía es la encarnación del orden y la concordia. Nadie se quiso perder la boda ni siquiera los dioses del Olimpo, cargados de lujo y poder, ocupan sus tronos de oro en la zona principal.
Ha llegado el momento de una de las partes más importantes de la ceremonia, la entrega de regalos por parte de los invitados. Primero los amigos, luego los familiares y, más tarde, los dioses:
- Deméter, le ofrece el don de la eterna fertilidad
- Hestia, la paz infinita en el hogar
- Afrodita, la inmarcesible belleza
- Hefesto, la más bellas joyas
- Hermes, la ilusión perpetua
- Atenea, la capa invisible que le protege de la falsedad
- Zeus, le regala “todo lo perfecto”. No es un objeto, sino un concepto.
Solo queda el regalo del novio. Cadmo al llegar a su prometida coge sus manos y suelta en ellas unas pequeñas piezas de metal, ligeras y frágiles. Le acaba de entregar es algo que permitirá que la huella del hombre sea imborrable. Que cuanto haga quede preservado, y lo caduco se vuelva perenne. Que esa inmortalidad, hasta ahora patrimonio de los dioses pertenezca también a todos los hombres. Y es que lo que Cadmo acaba de obsequiarle a Harmonía son las primeras letras del alfabeto.
Zeus se levanta colérico y ordena a todos los dioses que abandonen de inmediato sus sitios y retornen al Olimpo. Hasta ese día solo los dioses poseían la capacidad de recordar todo de forma imperecedera. Al entregarle las letras del alfabeto a Harmonía (y por extensión a todos los mortales), Cadmo le dio la herramienta para traspasar el umbral de la memoria. La escritura permitía fijar el conocimiento, , las historias y lo sentimientos de manera permanente. Los hombres ya no necesitaban a los dioses ni la tradición oral divinizada para ser inmortales, ahora sus propias palabras podían sobrevivirles.
La virtud del alfabeto es su pasmosa eficiencia. Bendita Navaja de Ockham (criterio filosófico y metodológico que Indic que, ante varias explicaciones posibles para un mismo fenómeno, la más simple suele ser la más probable).
Mito sobre la curiosidad: en los tiempos antiguos Cura, que guardaba en sus seno la virtud eterna, mientras paseaba por la orilla de un río, observó que en sus márgenes se acumulaba una gran cantidad de arcilla, blanda, suave al contacto de las manos. Tomó entonces una porción la modeló hasta crear una figura con cabeza, tronco y extremidades, prodigiosamente parecida a la propia Cura. Fue tal su sorpresa que quedó pensativa, meditando qué hacer con lo que había creado. Tal fue su ensimismamiento que no advirtió la llegada de Júpiter, quien pronto estuvo con ella. Cura se dirigió a él y, por ser el más grande de los dioses, le pidió que insuflara vida a su criatura. Y Júpiter lo hizo y le preguntó cómo quería que le llamaran, a lo que Cura respondió que ya que ella la había creado le gustaría que llevara su nombre. Pero Júpiter se lo negó y dijo que había de darle el suyo, pues sólo él le había concedido la vida. Se enzarzaron en una discusión que fue tan viva que llegó a oídos de Telus, la Tierra, quien, aproximándose, empezó a reclamar como suyo el derecho a darle nombre, ya que de la tierra había surgido la figura. Y empezó una nueva porfía. Incapaces de llegar a un acuerdo acudieron a Saturno, el Tiempo, que todo lo aclara. Y Saturno dictó sentencia: tú, Júpiter, pues le insuflaste vida, después de la muerte de esta criatura, recobrarás el spiritus que le donaste; Telus, dado que le proporcionaste el cuerpo, recibirá su cuerpo. Y como Cura, fue la primera en modelarla, que la tutele en vida y la haga objeto de su cuidado. Y, en lo que respecta al nombre, que se llame “humano”, pues de humus, de barro, fue hecha.
Solo se es lector si de verdad se practica, si se ejercita la totalidad de verbos que componen la lectura. Cada uno cumple su función y cada cual se da en un orden preciso. Los verbos que constituyen la cadena genética de la lectura son: observar, escuchar/mirar, atender (fijar la atención), interpretar, comprender, transformar, asimilar y compartir.
Simone Weil afirmaba que la atención es la principal de las virtudes. Solo con la atención es posible el aprendizaje. Solo con la atención podemos podemos memorizar y adquirir conocimiento.
Cada palabra se guarda en un lugar del cerebro según su función. Las palabras con información semántica, es decir, con significado como mesa, se procesan neuronalmente de forma diferente que las palabras con función gramatical, como las preposiciones.
Nuestro verbo ver, en su origen, viene del étimo indoeuropeo weid, que en inglés da Wise (sabio), wisdom (sabiduría) y también, y esto si que es curioso wizard (mago). Ver, mirar para saber. Para vislumbrar la verdad. Para participar del hechizo. “El cuadro no está en el lienzo, está en la mirada” Velázquez.




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