Kintsukuroi
El arte de curar heridas emocionales
Tomás Navarro
Raku-Yaki, el arte de lo esencial
Los jóvenes de hoy en día tienen prisa por aprender. Si no aprenden rápido, se desencantan, se desmotivan y dejan de aprender. No son conscientes de que para aprender y solidar lo aprendido hace falta tiempo y una actitud receptiva y curiosa.
A veces vivir es peligros, dado que quien vive intensamente puede lastimarse. Ya se sabe que aquel que nada hace, nada sufre. Sin embargo, no dejes de hacer nada por miedo a resultar herido. Tu cuerpo está preparado para reparar el daño, de la misma manera que tu mente y tus emociones también lo están, es el llamado impulso de reparación.
Convivir con la adversidad y el dolor
No te preocupes por ser feliz, mejor ocúpate de ser fuerte. Convivimos con la adversidad, así que no la evites, no la ignores, no la niegues. Al contrario debemos entrenarnos para ejercitar nuestras habilidades de afrontamiento y reconstrucción. Si transformas la adversidad en un reto, te resultará más fácil abordarla y gestionarla.
No todos sufrimos del mismo modo y, por ello, el que más llora no es el que más sufre; no podemos confundir el dolor con la expresión del dolor.
¿Qué nos duele?
La fortaleza emocional facilita y protege la felicidad y el bienestar emocional. Existen 19 fortalezas (técnicas, estrategias o recursos):
- Incorpora las emociones a tu vida
- Interpreta adecuadamente tu estado emocional
- Ponle nombre a tus emociones
- Aprende a identificar el estado emocional de las personas que tienes cerca.
- Gestiona tus emociones y su expresión
- Persevera en el logro de tus objetivos
- Gestiona la adversidad
- Equilibra tu autoestima
- No dependas de la motivación externa
- Gana en responsabilidad
- Elige tener una actitud positiva
- Escoge tu propio camino
- Busca relaciones de calidad
- Desarrolla tu capacidad para comunicarte mejor
- Coopera con otras personas, desarrolla tu compasión
- Gestiona los conflictos
- Vive por objetivos y toma las decisiones en consonancia
- Pide ayuda si la necesitas
- Disfruta de las oportunidades que te brinda la vida
¿Por qué a mí?
Cuando hablamos de riesgos, no se trata de pensar en posibilidades, sino de valorar probabilidades. Nunca sabes a qué puedes exponerte, así que aprovecha para vivir intensamente. Focalízate en disfrutar el presente, ya que el futuro es incierto y escapa a tu control. Debes aprender a analizar los diferentes riesgos y toma las decisiones que necesites. Por ello debes vivir con prudencia, pero no con miedo.
¿Cómo reaccionamos ante la adversidad?
Para parametrizar el dolor debemos hablar en cuatro dimensiones: intensidad, duración, pronóstico e impacto. Una misma adversidad puede doler diferente a distintas personas o a una misma en diferentes momentos. Debes transformar la preocupación en acción y reinterpretar la adversidad para aprender de ella.
Debes cuidar no autoengañarte y evitar frases como: “no podía hacer nada más”, “hay gente que está peor que yo”, “haga lo que haga, no servirá de nada”, “el tiempo lo arreglará todo”.
¿Se puede recomponer la vida?
Por supuesto, no te quedes anclado en el dolor y permite que tu mente active el impulso de reparación.
Kintsukuroi, el arte de recomponer la vida
Depende de dónde pongas la mirada podrás ver flores o piedras, por ello depende de cómo vayas por el bosque: si caminas por un precioso bosque sin salir del camino y con la cabeza gacha, no verás más que piedras, tierra y barro.
Lo que pasó no fue en vano si eres capaz de aprender y extraer una lección ajustada de lo ocurrido. Deja de juzgarte y empieza a comprenderte desde el amor y la compasión. Permite que el pasado sea el pasado, aprende de lo que sucedió y cierra esa etapa, así lo aprendido pasa a formar parte de tu vida.
Contacta con tu fortaleza emocional
Tienes todo lo que necesitas para reconstruir tu vida, pero no se activará hasta que no conectes con tu fortaleza emocional . La fortaleza emocional es clave para poder superar la adversidad y cada fortaleza se puede aprender y desarrollar.
Para poder superar la adversidad necesitas: tomar distancia, pensar diferente y pasar a la acción.
Recompón lo roto
- No huyas de la adversidad
- No te aísles
- No caigas en la impotencia
- Una adversidad supone un cambio
- Asume que estás frente a un reto
- Fija tu atención en el largo plazo+Centra tu energía en el corto plazo
- Cambia y acepta
- Analiza tu diálogo interno
- Transmite serenidad y tranquilidad
- Toma tus propias decisiones
- Cultiva el optimismo
- Trata la adversidad como una oportunidad para aprender
- No asumas ningún riesgo innecesario.
Embellece tus cicatrices
Una pieza de cerámica que se ha roto es una muestra viva de su fragilidad. Una pieza de cerámica que se ha recompuesto disimulando los pedazos que se han unido es una pieza que no nos está mostrando todo su valor; el valor que reside en su capacidad para reconstruirse tras la adversidad.. Los maestros kintsukuroi son conscientes de ello y quieren respetar el principal valor de una pieza reconstruida, su cicatriz. A veces, las cicatrices son inevitables pero depende de ti que las trates con respeto y que las embellezcas. Una cicatriz nos recuerda que hemos sido fuertes y de cada una de ellas puedes aprender algo y transformarlo en una enseñanza. No te debes avergonzar de tus cicatrices.
Lo importante no es si has sufrido o no, sino que has sido capaz de superarlo.
Muy a menudo pretendemos ocultar el dolor, negarlo e ignorarlo. Parece que, si no le hacemos caso, no existe, e ignoramos que el dolor es necesario para poder vivir, que es adaptativo y que nos permite crecer. Preferimos tomar un analgésico a tomar una decisión. Preferimos distraernos (ver televisión, salir de fiesta,…) que plantarnos cara a cara con nuestra vida.
Hay un proverbio japonés que dice que el clavo que sobresale es el que se lleva el martillazo.
La clave está en la educación
En el futuro habrá grandes cambios en la educación. Espero que maestros niños aprendan a conectar con su fortaleza emocional y así los niños de hoy se puedan convertir en futuros adultos sanos, equilibrados, fuertes y capaces de reconstruirse ante una adversidad. En definitiva debemos preparar nuestros jóvenes para la vida, para transformar la adversidad en un reto, para levantarse tantas veces como se caigan, para aprender de lo que han vivido, para que tengan un ikigai (propósito de vida, razón de ser), para que sean capaces de recomponerse y, sobre todo, para tratarse con amor y respeto, tanto a ellos mismo como a las personas que tengan cerca.
Usa el término Mottainai, en su acepción positiva, es la motivación a aprovechar, a darle ua segunda vida o a no desperdiciar aquello que es valioso. Aplica este concepto a tu vida, es decir, ante una caída, vuelve a levantarte y aprende de esa experiencia.
No desperdicies algo que es muy valioso: tu experiencia y tu vida




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